
Los días cada vez se tornan más fríos, el cielo más limpio, en cada casa huele a pino, ponche, canela, a familia...a recuerdos.
Sólo unos minutos para ejercitar el pensamiento es lo que se necesita cuando incia el proceso de escritura, crear un vínculo que permita desnudar el alma dejando que la plabras fluyan y se pierda el miedo a ser yo, en aquello que he enterrado, escribir se ha vuelto mi catarsis, pero también lo más cercano a mostrar lo que verdaderamente soy...eso es lo que no me gusta, me hace frágil, me abre la puerta al pasado.
La época es terrible, me obliga a dejar fluir los sentimientos, otra vez llega la navidad, huele a recuerdos, y no quiero sentirlos, no ahora, que por primera vez en muchos años veía que se acercaba la época y tranquila decía ahora sí adornaré la casa para todo luzca a navidad...pero conforme pasan los días, los recuerdos vuelven y se hacen cada vez más presentes...
Tal vez más tarde los libere cuando la casa se llene de las luces, los adornos y los olores que sensibilizan y dan ese calor que te lleva a disfrutar los abrazos, el regreso de aquellos que hace mucho no ves, de añorar a los que ya no están y ver que el tiempo pasa y no se detiene, y percatarte que tal vez cada ves comprendas con más facilidad que has empezado a madurar caminando por la vida con todo aquello que has construido y que lo que dejaste de hacer por miedo o por un al rato, no regresa, más bien se burla de ti y te deja en el aire un te lo dije...
1 comentario:
Mireya,
Navidad...es para mí como volver a ser niño, tal vez ya no aparezca Santa cLaus ni los Reyes Magos... pero ahora se trata de alguien más importante... se trata de Jesús y sus sueños libertarios de toda forma de esclavitud, explotación y simulación.
¿Algún día podremos captar todo lo que ese pequeño y frágil niño nos quiso enseñar?
Hoy disfruto ya de la navidad, su música es algo que me apasiona, me enciende, me transporta a otra realidad, es como una droga que me sensibiliza y a la vez me da esperanza de que todo podrá cambiar algún día, la cultura de la simulación, la corrupción, los privilegios de los poderosos... en fin, sueños guajiros pero que mantienen en mi alma la ilusión de la navidad, la ilusión de continuar vivo y de dar vida a los demás. Gracias por tu entrega a los muchachos, sigue así, sé que llegarás muy alto, no hay que dejar de soñar en que otro mundo es posible, cuando suceda que dejemos de soñar estaremos tres metros bajo tierra, mientrastanto ¡estamos vivos! Ciao.
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