
Hola mí querido Freud:
Después de algunas semanas de silencio, la ocasión es propicia para el reencuentro, la tarde es lluviosa y huele a tierra mojada, los truenos permiten la añoranza y mientras las gotas de agua cae con furia, las palabras empiezan a fluir como un torrente largamente contenido de palabras silenciadas y sentimientos reprimidos.
-Cuenta la historia que hace muchos siglos las diosas más bellas, (léase inteligentes) de Olimpo fueron reunidas para elegir a la que su hermosura la hiciese merecer el nombre de la bella, ah, pero la temible discordia se apoderó de los corazones de muchos y lo que sería un simple momento de transición de reinado, se volvió una terrible batalla por el poder, derivando en la guerra de Troya, intereses, amores, sentimientos y mucha malicia y saña fueron el resultado de este hecho…
-Claro, eso pasó en un reino lejano donde los mitos y los sentimientos humanos estaban a flor de piel, pero nada de eso sucede en la realidad, en una sociedad que se dice igualitaria, en la que la discriminación de género a veces es entendida por preferencias sexuales y no por dignificación de tu sexo, tu ideología y tusa capacidades.
Miles de años han transcurrido desde que Penélope tejía sumisa y abnegada el sudario mortuorio mientras esperaba a Odiseo; Hera, Atenea y Afrodita ofrecían su inteligencia, fuerza y mañas a quienes lo quisieran aceptar y, Helena de Troya apaciblemente esperaba en brazos de Paris a que concluyera la Guerra de Troya para regresar cual digna y ofendida esposa a su casa, molesta por ser motivo de habladurías y mala fama creada en su derredor por unas diosas intrigantes.
Cuando se menciona el papel de la mujer en la historia, únicamente dos roles son ocupados, madre abnegada o amante fiel que intriga desde el lecho para conseguir los más íntimos secretos (de guerra, claro)…y, ¿quién escribe estas delicias?...por supuesto que no son precisamente mujeres.
Vaya rol cultural que se nos ha adjudicado y en el cual nos hemos sencillamente cobijado, pero en un viaje rápido por el tiempo y examinando con lupa el género, ni Cleopatra, ni Lucrecia Borgia, ni mucho menos Isabel Capeto, “La loba de Francia” , Sor Juana, Marguerite Yourcenar , Rosario Castellanos, Denisse Dresser o la misma Adela Micha llegaron a donde se encuentran sólo por su seductora mirada y sus sensuales movimientos, no, la realidad es que lo hicieron simplemente porque fueron dotadas de INTELIGENCIA que supieron astuta y serenamente ocupar en su beneficio y en el momento adecuado.
Guerras, intrigas, reinos, política y arte son producto de la mano femenina que como fuente de inspiración o de guía utilizaron las neuronas y no las hormonas para entretejer el mundo que deseaban y lucharon a brazo partido en un mundo masculino y masculinizante que sólo valora la capacidad intelectual del varón por la tradición histórica que reza: él es el poder.
Esta charla mi querido terapista es un homenaje a las mujeres que solas o en pareja han forjado esperanzas, mantenido ideales, trabajado lenta y silenciosamente, algunas veces a la sombra de mediocres y otras de genios, que han mantenido, formado y defendido a brazo partido una familia, a veces en pareja y otra completamente solas , criado seres humanos y sembrando en ellos amor, respeto, confianza y sabiduría, amando intensamente cada instante y desdoblándose en mil pedazos cada madrugada para que ninguna parte de sus actividades quede sin cumplirse y sus ilusiones no mueran.
Hoy levanto la voz por esas mujeres que a paso a paso y en el transcurso de los años sacan a flote en algún momento su enorme capacidad de desdoblamiento y brillan en un mundo masculino con toda su intelectualidad y fuerza interior, su gran empuje y carácter y marcan la pauta a seguir, con dignidad y dedicación el servicio a los demás, dignificando su trabajo, su vida y su género.
Va por todas nosotras, queridas amigas, grandes mujeres, magníficas madres, sensuales amantes, sumisas Penélopes, por aquellas que dirigen no sólo su vida, sino también están insertas en educación y son responsables de los destinos de muchos jóvenes, simplemente por todas nosotras.
Quiero decirte que el día de hoy es tal vez uno de los más felices, una es la voz de muchas, dos la alegría de todas, y lo han logrado…¿por qué?, vaya historia que hoy te narré, únicamente permíteme tomar una deliciosa taza de café mientras frente a la pantalla de la computadora sonrío pensando que más escribiré
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