Se acerca la navidad, y hoy supe que una querida amiga está enferma, pero no de esa enfermedad del cuerpo, sino del cansancio del alma, del dolor que surge cuando el desencanto llega a la vida ante aquello que no sabes cómo solucionar se presenta frente a ella.
Me sentí angustiada, quería decirle, estoy a tu lado, ánimo, puedes salir, y en mi interior me dije: y ¿realmente puedes ayudar?
Cuan insignificantes somos cuando descubrimos que somos pequeños seres humanos con debilidades y limitaciones que no tenemos la respuesta mágica para solucionar los problemas nuestros ni de otros...sin embargo, encontré que me duele ver sufrir, y que quiero mucho a mi amiga y que pido por ella una oración, por sólo algo fundamental...sanar el alma de desilución, de lo demás Dios dirá.
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