sábado, 2 de diciembre de 2006

Los ángeles tienen olor a buenas madres o cuando la ausencia aún nos cuele

Decir adiós no es siempre hasta nunca.

Mamita, se acerca navidad y te extraño, me sigues haciendo falta cada año, tus consejos, tus besos y tus abrazos, tus miradas severas y tus enojos, me hace falta tu olor y tu calor, por eso hoy me decidí a contarte esto:

Cuando los amigos se van, se siente un vacío enorme, cuando comprendemos que alguien a quien amamos muere, sentimos que nuestra vida acaba, y sin embargo tienes que pasar por tantas y tan largas penas para un día comprender que cuando alguien parte en cuerpo, lo hace sólo de forma terrena, pues su alma se queda en lo bello que compartió contigo, o en lo que fuiste capaz de amar, hoy...a doce años lo comprendo, María de los Ángeles, y aún me dueles, pero nunca, pues no dejo de sentir tus palabras y recordar tu sonrisa cuando llegaba y te veía en tu cocina cantar las canciones de la D'Alessio, y olía tu piel siempre impregnada de shalimar.

Madre te has ido... y te extraño a cada paso que doy, sin embargo cierro mis ojos y casi te toco cuando recuerdo tus besos, tus abrazos y tus consejos, pienso en la agonía de tu enfermedad y la manera en que sufrías y pienso: es mejor que se haya ido, ya no le duele... no la veo, pero se que ya no siente dolor, ya descansa tranquila... y sabes, por vez primera te escribo y no lloro, como lo hice cuando escribí, hace casi un año, mi carta a María, la hija que no tuve; creo que poco a poco he aprendido a cerrar círculos y vivir mis duelos...he crecido y aprendido que nunca regresaré a Xalapa, no seré investigadora, ni tendré un cubículo en el pasillo de Letras, pero se que he luchado por todas mis ilusiones y he construido una familia siguiendo finalmente todas las enseñanzas que siempre me diste, y que si hoy me vieras te sentirías orgullosa de mis hijos y de saber que amo a mi compañero y lo respeto como el a mí, que he sido una mujer digna y que he fallado en muchas cosas, pues no he sido la mejor madre, hermana e hija, pero que no me moriré sin haber intentado enderezar todas mis fallas y que amo a mis hermanos y adoro a mi padre pues ellos son mi esencia.

María de los Ángeles, hiciste un magnífico trabajo, aunque no tuviste tiempo para verlo, duerme en paz y descansa en la eternidad de las madres que amaron y vivieron para ser únicas e insuperables...pues algún día, cuando menos lo espere, nos volveremos a abrazar.
porque tu tienes una hija que te extraña...y finalmente aunque no quiera, no puede concluir estas palabras sin llorar.

1 comentario:

Migúel Ángel -Educador Frustrado dijo...

Mireya,

mil gracias por volver a escribir, por sacar desde dentro los sentimientos que muchas veces no nos atrevemos a compartir de otra manera, tal vez por precaución, o por cobardes. Mis padres aún viven y no sabes cómo los extraño, cómo quisiera ir y abrazarlos porque, después de todo son lo único que tengo. Cuando hablas de la hija que nunca tuviste, mi corazón, de por sí apachurrado, se contrae aún más... ¿tendré alguna vez alguien a quien considerar hijo? sufro...
Con lo de los chavos y sus piñatas, yo... la verdad los ví muy bien ¿es que podemos esperar más de ellos? Tal vez sí, pero la mayoría dieron su mejor esfuerzo, eso es lo que cuenta ¿no? No seas tan dura con ellos (ya me puse sentimental) no, sigue siendo como eres, porque sólo así comprenderán que hay cosas que requieren esfuerzo y constancia en la vida.
Tu sueño del cubículo ¿de verdad renuncias a él? Nop, esa no es la Mireya que yo conozco, LUCHA por él, estoy seguro que lo obtendrás. Si paras de luchar ya valió, cerramos y nos vamos. Un gran saludo y un beso (a ver si no se pone celoso tu marido). Ciao.