Después de muchos meses sin atreverme a escribir, ayer finalmente alguien tocó las sensibles fibras que me ataban a la no escritura y he vuelto a caer en la necesidad de escribir y decir, de hablar y resurgir para no callar que sólo a través de este ejercicio del alma puedo ser verdaderamente libre, me cuesta iniciar, pero una vez que lo he hecho no puedo parar y sigo y sigo sin saber hasta donde llegaré...
-Vaya, de nuevo ha regresado mi pobre Penélope, regresa taciturna, necesitada y hambrienta de una página en blanco de esta tu vida que no acabas de tejer, de esta vida que te asusta y te deleita en cada momento..., juego sempiterno del gato y el raton, de la hilaza que se desenrrolla y luego se recoge cuando sabes que el alma abre su puerta y deja escapar tu intimidad, tu pensamiento y tus anhelos escondidos; si, de un alma que se desnuda y luego pudorosa corre a cubrirse cuando descubre que se rompe la barrera que contiene sus más íntimos recovecos, aquellos que la hacen vulnerable y más humana, menos racional y más pasional, dudas y temores que no huyen y circundan tu mundo y que de alguna perversa forma te tan alas para liberarte cada que tú y sólo tú decides hacerlo.
- Calla, calla, que mientras más escondas tus miedos, más y más agudos son sus gritos, sus lamentos y sufrimientos hasta que se hagan insoportables y te obliguen a tomar de frente la fría y blanca página de la vida que escribes y te decidas a regresar a expulsar todas las cadenas que te atan a los pudores de la negación y del estoy bien, pero no mires ni me obligues a mi observarme desde mí misma, no me hagas crítica. no presiones la válvula de escape que desate la caja de Pandora que libera tus verdaderas emociones y deje que tu mismas emerjas en la plenitud de tus deseos y grites al viento, quiero vivir y sentir, llorar y reir, gritar y callar, libre como mujer, plena como ser humano, y refugiarte en los brazos del hombre que amas sintiendo su calor y seguridad, como desde hace dieciseis años lo has hecho y lo sigues haciendo, cuando en esa página en blanco cobra vida y de pronto se llena al ver el mundo pleno, mágico, personal maravilloso y pasional que entre ambos con paciencia, amor y esfuerzo cada día van construyendo.
Cuando tras este ejercicio de escritura en el que no sabías ni qué querías ni a donde te dirigías, finalmente descubres que sigues tejiendo el sudario que un día tomaste para ir confeccionando en los hilos del amor y de la fidelidad un sueño que crece y se nutre día a día con una aventura llamada amor a la que le apostaste y bien ha valido todos y cada unos de sus momentos.
Y ahora y silencio, con la sonrisa cómplice y el corazón lleno de alegría, vuelves lo ojos a las primeras páginas descubres que la vida es un torbellino de emociones que sólo saben cuan intenso es quienes se deciden en plenitud a escribirlo y vivirlo, así que mi querida Penélope sigue adelante que la vida aún es larga y tu amado permanece a tu lado. Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
-Vaya, de nuevo ha regresado mi pobre Penélope, regresa taciturna, necesitada y hambrienta de una página en blanco de esta tu vida que no acabas de tejer, de esta vida que te asusta y te deleita en cada momento..., juego sempiterno del gato y el raton, de la hilaza que se desenrrolla y luego se recoge cuando sabes que el alma abre su puerta y deja escapar tu intimidad, tu pensamiento y tus anhelos escondidos; si, de un alma que se desnuda y luego pudorosa corre a cubrirse cuando descubre que se rompe la barrera que contiene sus más íntimos recovecos, aquellos que la hacen vulnerable y más humana, menos racional y más pasional, dudas y temores que no huyen y circundan tu mundo y que de alguna perversa forma te tan alas para liberarte cada que tú y sólo tú decides hacerlo.
- Calla, calla, que mientras más escondas tus miedos, más y más agudos son sus gritos, sus lamentos y sufrimientos hasta que se hagan insoportables y te obliguen a tomar de frente la fría y blanca página de la vida que escribes y te decidas a regresar a expulsar todas las cadenas que te atan a los pudores de la negación y del estoy bien, pero no mires ni me obligues a mi observarme desde mí misma, no me hagas crítica. no presiones la válvula de escape que desate la caja de Pandora que libera tus verdaderas emociones y deje que tu mismas emerjas en la plenitud de tus deseos y grites al viento, quiero vivir y sentir, llorar y reir, gritar y callar, libre como mujer, plena como ser humano, y refugiarte en los brazos del hombre que amas sintiendo su calor y seguridad, como desde hace dieciseis años lo has hecho y lo sigues haciendo, cuando en esa página en blanco cobra vida y de pronto se llena al ver el mundo pleno, mágico, personal maravilloso y pasional que entre ambos con paciencia, amor y esfuerzo cada día van construyendo.
Cuando tras este ejercicio de escritura en el que no sabías ni qué querías ni a donde te dirigías, finalmente descubres que sigues tejiendo el sudario que un día tomaste para ir confeccionando en los hilos del amor y de la fidelidad un sueño que crece y se nutre día a día con una aventura llamada amor a la que le apostaste y bien ha valido todos y cada unos de sus momentos.
Y ahora y silencio, con la sonrisa cómplice y el corazón lleno de alegría, vuelves lo ojos a las primeras páginas descubres que la vida es un torbellino de emociones que sólo saben cuan intenso es quienes se deciden en plenitud a escribirlo y vivirlo, así que mi querida Penélope sigue adelante que la vida aún es larga y tu amado permanece a tu lado. Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
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