miércoles, 5 de junio de 2013


Hastío
Mireya

Lenta, adormecedora, repetitiva, la nota recurrente en mi mente se convertía en una constante insoportable, cansado, invadido por el tedio mi vista recorría la secuencia de letras del diario una y otra vez sin que en realidad mi mente lograse apoderarse de algo, fingía estar leyendo una nota, cada sonido, cada silencio era una lento recordatorio de ese aire que no circulaba, del calor que embotaba mis sentidos mientras evocaba a ella frente al teclado con los mismos dedos, en la misma nota una y otra vez desde hace tanto tiempo, desde hace tantos instantes, desde hace tantas eternidades,  la nota taladraba mis sentidos, imaginaba el movimiento de las teclas ahora un dedo en la negra ahora en la otra,  en negro y blanco, el falsete del si, hacía cada vez más difícil mi respiración, ¿cuándo había dejado de amarla?, nuevamente la pregunta escarbaba en sus recuerdos…el sonido entraba en mi cabeza o  leía la nota de la joven pianista que tocaba absorta en el piano una y otra vez la misma nota, el mismo acorde, mientras su esposo fingía ignorarla recordando cuanto le sofocaba emocionalmente la nota que le recordaba la joven que tocaba el piano.

No hay comentarios.: