Enero 7 de 2004/31 de diciembre de 2013
Viejo y querido amigo, si, así lo digo, pues bien para los
demás eras un perrito, para nosotros eras el amigo, el compañero y el miembro
cinco de la familia, el que llegó un día de reyes y se fue un fin de año.
Es hoy, una noche antes de tu partida que entiendo lo
importante que eres en la familia, en la vida de unos niños que acompañaste a
crecer y unos padres que te adoptaron como un miembro más cuando siendo un
pequeño cachorro llegaste a nuestra vidas; a mí, tu mamá, como tu veterinario y
la familia decía, me diste seguridad y tranquilidad en las noches en que me
costaba conciliar el sueño, a los entonces niños, compañía, alegría, juegos y
hasta mordidas, a papá una compañía fiel y un juego permanente de cambio de
nombres según el ronquidito que hacías.
Querido amiguito, gracias por todo y por tus largos y
pacientes momentos de estancia al lado de cada uno de nosotros, hoy que sabemos
que debes partir, pues amar a una mascota implica saber el momento en que debe liberarse de un sufrimiento, sabemos que nos dejarás un hueco enorme que no llenaremos,
pero a la vez nos regalaste nueve largos años de felicidad en tu compañía, además de dieciseis hermosos cachorros que junto con la divina Greta tuvieron, y si
hay un cielo para perros, ahí jugarás y podrás estar sano, feliz y contento.
Hasta siempre Asterix.
Tu familia
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